Inicio » 2003 » Volumen 18 - Número 3 » Actualizaciones en Dolor
Arturo Rodríguez de la Serna
Redactor Jefe, Revista Dolor: Investigación Clínica & Terapéutica
*Correspondencia: Arturo Rodríguez de la Serna, Email no disponible
Recientemente, se ha presentado como divulgación científica a la población general, las grandes diferencias individuales en la percepción del dolor. Lo que para los clínicos habituados a tratar diariamente con pacientes es una realidad palpable y uno de los problemas a la hora de cuantificar la intensidad del proceso doloroso, se nos presenta ahora con una explicación científica, a través de un hallazgo realizado por un neurobiólogo español, Jon-Kar Zubieta, trabajando en la Universidad de Michigan, quien demuestra que las personas difieren mucho en el grado de percepción dolorosa ante un mismo estímulo, y que estas diferencias se encuentran determinadas genéticamente, a través del gen COMT (Catecol-O-Metil-Transferasa), según su trabajo publicado en Science. El proceso por el cual se modula la intensidad dolorosa está mediado por la actividad de este gen para inactivar a la dopamina y la noradranalina en la transmisión del impulso nervioso interneuronal. El 50% de la población presenta una variante del gen menos activa para esta inactivación y favorece la respuesta dolorosa, a la vez que presenta una liberación menor de endorfinas cerebrales.