Inicio » 2002 » Volumen 17 - Número 3 » La evaluación del dolor en los ancianos con demencia: un reto que no permite demoras
J. E. Baños i Díez , P. Loncán , R. Baeza , R. Torrubia
*Correspondencia: J. E. Baños i Díez, Email no disponible
El dolor constituye una experiencia universal que,de una forma u otra, afecta a toda la población.Las características del mismo permiten distinguirentre el dolor agudo, que tiene una función protectorapara la conservación de la integridad delorganismo, y el crónico, sin ningún papel deprotección fisiológica, que constituye una importantecausa de sufrimiento y de incapacidad. Esteúltimo presenta una elevada frecuencia en laspersonas de edad avanzada y se calcula que entreel 49 y el 83% de las personas ancianas queviven en residencias asistidas o centros sociosanitarioslo sufre de forma permanente1. La complejidadincrementa cuando se añade el hecho deque cerca del 50% de las personas que residen enlos citados centros pueden presentar alteracionesmás o menos graves de su capacidad cognitiva1.Esto dificulta, y puede incluso imposibilitar, lacomunicación con los profesionales sanitarios,hecho que tiene una relevancia especial en elcaso de padecer dolor crónico.