Inicio » 2016 » Volumen 31 - Número 2 » ¿Se necesitan modelos animales en el estudio del dolor?
Carlos Goicoechea-García 1, M.I. Martín Fontelles , A. Bagüés Arias
1 Catedrático de Farmacología, Universidad Rey Juan Carlos, Madrid, España
*Correspondencia: A. Bagüés Arias, Email no disponible
La experimentación con animales, que el hombre utilizaba ya en la antigüedad, ha evolucionado extraordinariamente a lo largo de la historia y, en la actualidad, está sometida a una estricta regulación, con el fin de conseguir el bienestar de los animales y mejorar la calidad experimental.Inicialmente, para el estudio del dolor, se evaluaban las respuestas agudas ante los estímulos. Posteriormente, el desarrollo de modelos de dolor, que pretendían reproducir la enfermedad aproximándose más a la clínica, supuso un gran avance. En la actualidad, la investigación básica se sirve tanto de modelos de dolor como de nocicepción, algunos de ellos muy utilizados también en la clínica.Aunque con los modelos de dolor no se puede reproducir totalmente la complejidad del dolor humano, gracias a estos se han podido obtener grandes avances, como el desarrollo de nuevos fármacos; además, permiten ahondar en los mecanismos fisiopatológicos del dolor, lo que favorecerá el desarrollo de nuevas dianas terapéuticas. Básica y clínica no son dos aspectos independientes de la investigación, sino que deben avanzar de la mano para conseguir el desarrollo de una investigación más traslacional y, por tanto, grandes avances en el tratamiento del dolor.