Nuevos criterios de clasificación y diagnóstico de la fibromialgia

Nuevos criterios de clasificación y diagnóstico de la fibromialgia

C. Rius Llorens

*Correspondencia: C. Rius Llorens, Email no disponible

Resumen

Los criterios diagnósticos elaborados en 1990 por el American College of Rheumatology (ACR) requerían dolor a la presión (aproximadamente de 4 kg) en al menos 11 de los 18 puntos sensibles y la presencia de dolor generalizado de más de 3 meses de duración, descartando la presencia de otras patologías. En 2010, Wolfe, et al. realizaron un estudio multicéntrico de pacientes diagnosticados de fibromialgia (FM) y un grupo control de pacientes con enfermedades reumáticas con patologías no inflamatorias, cuyo objetivo era desarrollar criterios simples y prácticos para el diagnóstico clínico de la FM, aptos para su uso en la atención primaria y en la especializada, que no requieren un examen de puntos sensibles, y que proporcionan una escala de gravedad para los síntomas característicos de la FM. Para desarrollar los nuevos criterios de diagnóstico, identificaron dos variables que mejor definen la FM y su espectro de síntomas: el índice de dolor generalizado (WPI) (n.o de zonas dolorosas) que correlaciona fuertemente con el recuento de los puntos sensibles y la escala de gravedad de los síntomas (escala SS), integrada por problemas cognitivos, sueño no reparador, fatiga y síntomas somáticos que cuentan para medir la gravedad de los síntomas de la FM, siendo necesario para su diagnóstico presentar conjuntamente un WPI igual o superior a 7 y SS igual o superior a 5 o WPI 3-6 y SS igual o superior a 9. Si comparamos los nuevos criterios con los antiguos para el diagnóstico de la FM, parece ser que, al no dar tanto peso al número de zonas dolorosas WPI y más a la escala SS, podría aumentar el número de pacientes diagnosticados de FM.Así pues, si un paciente presenta un WPI de 3 y un SS de 9, ¿podría considerarse que sufre FM si solo presenta tres zonas dolorosas? Asimismo, tanto la fatiga como el sueño no reparador, como los síntomas cognitivos y somáticos, presentes en la mayoría de pacientes con FM variando en su intensidad (escala SS), ¿no los podríamos encontrar también en otras patologías, sea con dolor o no, que cursen con evolución crónica? ¿No podría ser que, al igual que otros procesos crónicos, la sintomatología apareciera a consecuencia de la relación de varios factores que interactúan entre sí, como en pacientes con una predisposición genética, ante situaciones, sean del ambiente o del propio cuerpo, que el paciente perciba como «estresantes», y que, de una forma mantenida y duradera, sean capaces de alterar la respuesta del organismo, es decir, la del eje hipotálamo-hipófisis-adrenérgico, provocando un desequilibrio del sistema nervioso autónomo? El intento reiterado de adaptación de los pacientes con FM y su consiguiente fracaso, ¿no podría generar en estos pacientes una carga estresante, y favorecer, por tanto, un aumento de su ansiedad y, por consiguiente, incrementar toda la sintomatología inherente al cuadro del síndrome de FM? Sería necesario, por tanto, partir de un punto de vista biopsicosocial y no solo biomédico para entender la FM y los síntomas relacionados para poder aplicar un tratamiento adecuado, siendo para ello imprescindible un equipo multidisciplinario.

Palabras clave:  Nuevos criterios diagnóstico fibromialgia. Índice WPI. Escala SS. Estrés.

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