Descenso analgésico o rotación de opiáceos mayores a menores

Descenso analgésico o rotación de opiáceos mayores a menores

D. Abejón González , E. García Quetglas , J. Pérez Cajaraville , R. Sáinz Camuñas

*Correspondencia: D. Abejón González, Email no disponible

Resumen

El organismo humano posee sistemas que permiten regular su respuesta ante un estímulo nociceptivo y que constituyen el llamado sistema analgésico.A nivel periférico, actúa un mecanismo saturable conocido como «teoría de la puerta de entrada» (Melzack y Wall, 1965), que modula la transmisión al cerebro de dichos impulsos nociceptivos. La saturación de este mecanismo provoca la percepción del dolor.A su vez, este mecanismo es regulado directamente por el sistema nervioso central, a través de una modificación del umbral de saturación, cuya magnitud depende de la información que se recibe de todo el organismo, corteza cerebral y experiencias retrógradas (Yaksh y Hammond, 1982).De todos es conocido que en el sistema analgésico participan diversos mediadores celulares, fundamentalmente: prostaglandinas, péptidos opiáceos, serotonina y noradrenalina. Las prostaglandinas PGE2 (induce dolor crónico) y PGI2 (induce dolor agudo) se liberan en las células de los tejidos, provocando un estado de hipersensibilización en las terminaciones periféricas, lo que causa un incremento de la respuesta a estímulos dolorosos (Higgs, 1979). En el sistema nervioso central se sintetiza predominantemente la PGE2. Los péptidos opiáceos son sustancias endógenas sintetizadas por fibras nerviosas, similares a la morfina, y que, por lo tanto, pueden interaccionar de forma específica sobre receptores opioides.El sistema serotoninérgico está directamente implicado en el control eferente de la sensibilidad dolorosa en el sistema nervioso central. La noradrenalina inhibe la transmisión de los reflejos nociceptivos mediante la activación de receptores α-adrenérgicos α2.En terapéutica del dolor, el uso conjunto de opiáceos y no opiáceos se ha basado tradicionalmente en la teoría de que los opiáceos actúan fundamentalmente a nivel central, mientras que los analgésicos no opiáceos lo hacen a nivel periférico. Sin embargo, ambos han mostrado su capacidad para actuar tanto a nivel central como periférico en mayor o menor medida.

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