Inicio » 2002 » Volumen 17 - Número 3 » Epidemiología del dolor en ancianos
J.A. Montiel
*Correspondencia: J.A. Montiel, Email no disponible
El análisis de las características del dolor y suprevalencia es difícil de comparar a partir de diferentesestudios epidemiológicos. En muchos no sevalora por su corta duración, la escasa recurrenciao por la mortalidad. Muy pocos trabajos hacenreferencia al impacto sobre la calidad de vida y losefectos de la comorbilidad. Existe un pico en laprevalencia a los 65 años de edad con una disminuciónprogresiva en los grupos de edad de 75-84años y en los mayores de 85 años.La prevalencia del dolor articular se dobla en sujetosmayores de 65 años respecto a los de menoredad, aunque se ha observado que disminuye apartir de los 75 años. De hecho, disminuye alrededorde un 20% entre 75-79 años a un 8% en losmayores de 90 años, siendo menos acusado estedescenso en mujeres.La cefalea, el dolor abdominal, el visceral y el dolor torácico disminuyen con la edad. Respecto a la prevalencia de la lumbalgia difiere según las publicaciones consultadas aunque a grandes rasgos probablemente presenta un pico alrededor de los 65 años y disminuye en los muy ancianos.Es razonable afirmar que el dolor es más frecuente en ancianos que en sujetos jóvenes o en edades medias de la vida, debido a enfermedades degenerativas, articulares o espinales. También deberían realizarse más trabajos epidemiológicos para determinar los efectos del dolor sobre las actividades de la vida diaria y el grado de dependencia, el aislamiento psicosocial y el nivel socioeconómico.